¡Muy buenas a todos, gente de Todo Acción! 👋🎬
A raíz del tuit que soltamos hace poco recordando la película, el fin de semana me dio por ponerme una vez más Braveheart (1995) en casa. Hacía tiempo que no la veía del tirón y, madre mía de mi vida... qué experiencia tan salvaje sigue siendo casi tres décadas después. Se te pasan las tres horas volando como si fueran cuarenta minutos y acabas con la piel de gallina, el corazón encogido y unas ganas tremendas de pintarte la cara de azul y salir al salón a defender Escocia con un mandoble. 🗡️🔥😂
Lo que consiguió Mel Gibson en esta película es algo irrepetible. Venía de dirigir una pequeña maravilla íntima como El hombre sin rostro y de repente se planta con el presupuesto de Paramount y 20th Century Fox para rodar una de las producciones más ambiciosas y brutales de los 90. Y lo hizo a la vieja usanza: con miles de extras reales (reclutas del ejército de reserva irlandés metiéndose de hostias de verdad en el barro), lluvia constante, caballos lanzados al galope contra estacas y una sensación física y pesada del combate que el cine digital jamás ha conseguido replicar.
La batalla de Stirling es, sencillamente, historia viva del cine. Toda la construcción previa —la tensión en los rostros de los soldados, las burlas de los escoceses enseñando el culo al ejército inglés, ese discurso mítico de "Nos quitarán la vida, pero jamás nos quitarán... ¡la libertad!"— y el choque de armaduras posterior te mete el barro y la sangre directamente por la pantalla. No hay trucos de ordenador borrosos ni coreografías de superhéroes: hachazos que suenan a hueso roto,flechas que atraviesan pechos de madera y una violencia seca que te deja pegado a la butaca.
Pero lo más grande de Braveheart es que debajo de toda esa carnicería hay un corazón descomunal. La relación de Wallace con Murron (Catherine McCormack), ese motivo musical de la flor de cardo y la banda sonora absolutamente inmortal de James Horner... puf, es que te rompe por dentro. Horner compuso una de las mejores partituras de la historia del cine, capaz de pasar de una dulzura celta que te hace soltar la lagrimita a una épica arrolladora que te acelera las pulsaciones. 🎶🏴
Sé que los historiadores se echan las manos a la cabeza cada vez que sale el tema: que si en esa época los escoceses no llevaban tartán ni faldas de ese estilo, que si en la batalla del puente de Stirling se olvidaron de poner un puente, o la edad real de Isabel de Francia (Sophie Marceau). Pero, sinceramente... ¡a quién coño le importa el rigor cronológico en una obra así! Esto es mito, tragedia clásica y puro cine en vena. Y el final, con la tortura pública, el último aliento gritando "¡Libertad!" y el pañuelo cayendo al suelo a cámara lenta, sigue siendo uno de los clímax más demoledores y poéticos que se han rodado nunca. Se llevó 5 Oscars (incluyendo Mejor Película y Director) con total justicia.
Viendo cómo está hoy el panorama con tanto croma verde, tanto fondo digital aséptico y tan poco peso en las batallas,creo que producciones con este nivel de nervio y sudor ya no se van a volver a hacer.
¿Cómo la tenéis vosotros valorada con los años? ¿La consideráis la cima absoluta de Mel Gibson (incluso por encima de Apocalypto o Hasta el último hombre), o creéis que el tiempo le ha pasado algo de factura a su dramatismo? ¿Cuál es para vosotros la escena que os sigue poniendo los pelos de punta cada vez que la revisáis?
¡Abro debate por aquí, que este clásico se merece una buena charla! Os leo abajo 👇🍿
