¡Muy buenas a todos, gente de Todo Acción! 👋🎬
El otro día me saltó un fragmento de Una jaula de grillos (1996) en redes y acabé, como no podía ser de otra forma,revisionando la película entera con una sonrisa de oreja a oreja de principio a fin. Y es que, sinceramente, cuanto más tiempo pasa, más me convenzo de que lo de Nathan Lane interpretando a Albert (o la inigualable Starina sobre las tablas) es una de las clases magistrales de comedia más arrolladoras que ha parido Hollywood en las últimas décadas. 👏✨
Es una absoluta vergüenza cómo la Academia de los Oscar ha tratado históricamente a la comedia, mirándola siempre por encima del hombro como si hacer reír fuera un género menor frente a los dramas de lágrima fácil. Pero lo que hace Lane aquí va muchísimo más allá de soltar chistes o poner muecas histriónicas:
Para empezar, conseguir robarle planos de forma constante a una fuerza de la naturaleza como Robin Williams está al alcance de muy pocos elegidos en este planeta. De hecho, Williams (que está soberbio conteniéndose para hacer de contrapunto sensato como Armand) le sirve en bandeja el terreno, y lo que construye Nathan Lane tiene un tempo cómico milimétrico. La escena de la cafetería intentando enseñarle a "comportarse como un hombre heterosexual", untando la mantequilla en la tostada como John Wayne o soltando ese "¿Qué tal esos Dolphins?" con voz impostada... ¡madre mía,es que lloro de risa cada santa vez que la veo! 😂🧈🏈
Y luego está toda la recta final con la cena y la llegada del senador ultraconservador (un Gene Hackman imperial, por cierto). La transformación de Albert en la "madre perfecta" con esa peluca, ese porte señorial y ese desparpajo al borde del colapso nervioso mientras Hank Azaria (Agador Spartacus) corretea descalzo por el salón es puro enredo teatral llevado a la pantalla grande con un ritmo asombroso de la mano de Mike Nichols.
Pero más allá del gag y del ataque de risa, lo bonito del personaje es que tiene corazón. Debajo de todo ese drama de diva insegura hay una vulnerabilidad tremenda, un tipo leal que adora a su pareja y a su hijo adoptivo hasta el punto de meterse en la boca del lobo con tal de que la farsa salga adelante. No es una caricatura hueca; es un personaje vivo, entrañable y con una verdad aplastante.
A Nathan Lane le cayó la nominación al Globo de Oro, pero en los Oscar ni se dignaron a acordarse de él. Para mí, que un papel cómico de este calibre no entrara ni como Mejor Actor de Reparto demuestra el esnobismo rancio que siempre ha arrastrado la industria con las risas.
¿Cómo recordáis vosotros la película? ¿Creéis que merecía una nominación clara a la estatuilla dorada aquel año, o qué otra actuación puramente cómica sentís que la Academia ninguneó de forma totalmente injusta?
¡Abro debate por aquí, a ver qué joyas rescatamos entre todos! Os leo abajo 👇🍿
