El clímax de Aliens: El regreso (1986) de James Cameron encierra uno de los momentos más catárticos de la historia del cine: las puertas del hangar abriéndose, Ellen Ripley manejando el gigantesco elevador de carga industrial (el Power Loader) y soltando ese demoledor «¡Aléjate de ella, puerca!» para defender a la pequeña Newt de las garras de la Reina Alien.
La grandeza de esa secuencia va mucho más allá de su impecable ejecución con efectos prácticos, maquetas y especialistas dentro de trajes mecánicos. Lo que Cameron y Sigourney Weaver lograron fue construir un enfrentamiento visceral entre dos madres protegiendo a su descendencia con ferocidad implacable. Ripley no pelea por orgullo, por venganza ni por patriotismo militar; pelea por puro instinto maternal y supervivencia, subvirtiendo por completo los códigos masculinos del cine de acción de la época.
La interpretación de Weaver le valió una nominación histórica al Oscar a Mejor Actriz, un hito casi inalcanzable para una película de ciencia ficción y monstruos. Su Ripley armada con el lanzallamas y el exoesqueleto demostró que una mujer podía liderar una franquicia de acción con una fuerza física y una vulnerabilidad emocional arrolladoras, sentando un precedente que muy pocas producciones han logrado igualar desde entonces.
¿Consideráis este enfrentamiento con el exoesqueleto el mejor duelo final del cine de acción y ciencia ficción? ¿Qué opináis? Os leo abajo 👇
