Uno de los grandes secretos que salieron a la luz tras el estreno de Alien: Romulus en agosto de 2024 fue la identidad de la persona encargada de dar vida a la criatura final de la película, el perturbador vástago híbrido conocido como «The Offspring». Lejos de recurrir a una creación íntegra por ordenador, el director Fede Álvarez confió el papel a Robert Bobroczkyi, un exjugador rumano de baloncesto de nada menos que 2,31 metros de estatura.
La delgadez extrema, las extremidades kilométricas y los movimientos angulosos y descoordinados de Bobroczkyi aportaron a la criatura una presencia orgánica espeluznante que ninguna animación por ordenador habría logrado transmitir con la misma pesadez y amenaza. Al mezclar prótesis físicas de látex con la silueta descomunal del actor en el propio plató, los jóvenes protagonistas reaccionaban a un terror físico real, tangible a escasos centímetros de sus rostros.
Esta decisión técnica entronca directamente con las mejores tradiciones del cine de terror y ciencia ficción, recordando cómo Ridley Scott eligió al diseñador nigeriano Bolaji Badejo en 1979 por su silueta estilizada de más de dos metros para enfundarse el traje del xenomorfo original. El cine de género siempre sale ganando cuando apuesta por el peso corporal y la anatomía humana como base de sus monstruos más aterradores.
¿Os pareció este híbrido final el acierto más inquietante de la película o preferíais que se centrara solo en el xenomorfo clásico? ¿Qué opináis? Os leo abajo 👇
