¡Muy buenas a todos, replicantes de Todo Acción! 🦄🌧️
Se cumplen 44 años del estreno de Blade Runner (1982) de Ridley Scott, y es obligatorio pararse un momento a presentar nuestros respetos a la película que reescribió las reglas visuales de la ciencia ficción.
Resulta alucinante pensar en el camino tortuoso que tuvo esta cinta. Cuando llegó a los cines, el público que esperaba otra aventura con Harrison Ford disparando se topó con un cine negro asfixiante, existencialista y pausado. No funcionó en taquilla y buena parte de la crítica le dio la espalda. El estudio había impuesto una voz en off de Deckard explicándolo todo y un final feliz montado con descartes de El resplandor. Hicieron falta los años y el montaje del director, que eliminaba esas imposiciones, para que el mundo se diera cuenta de que estaba ante una obra maestra.
A mí lo que me sigue volando la cabeza, más de cuatro décadas después, es la estética. Ese Los Ángeles de 2019 ahogado en lluvia, neones publicitarios gigantes y humo constante, en el que fue clave el diseñador Syd Mead, es la influencia principal de casi cualquier película, anime o videojuego cyberpunk que se ha hecho después. Y a nivel humano, el monólogo de Rutger Hauer ("lágrimas en la lluvia"), que él mismo reescribió en parte, dotó a un replicante de más humanidad y poesía que cualquier personaje de la película.
¿Cuántos montajes diferentes de Blade Runner habéis visto? ¿Seguís debatiendo si Deckard es un replicante, o creéis que esa ambigüedad es lo que hace mágica a la película?
Os leo abajo 👇🍿
